Paseando por el bairro de Muhaivire-Zona Militar, es fácil encontrarse escenas como esta que se ve en las imágenes. Las mujeres de la família moliendo el maíz o milho con el que harán la harina de la que saldrá la pasta que se come todos y cada uno de los días en los bairros de Nampula. Es la comida más habitual, la que más llena el estómago, hidrato de carbono puro, se come haciendo con la pasta una bola con la mano, previo mojarse las manos en agua, y luego mojando la bola de pasta en algún caldo con un poco de pescado a poder ser. Es comida de supervivencia, aunque se utiliza como complemento de platos más elaborados típicos de la cocina mozambiqueña.
Sólo las famílias más pobres se muelen ellas el grano a mano. Comprarlo molido es más caro, y la economía de subsistencia en la que están inmersas miles de famílias de los bairros hace del distribuirse bien el poco dinero con el que cuentan, la esencia de sus vidas. En estas imágenes, dos de las mujeres de la família, la hija y la abuela, son las que preparan la harina para la comida. La señora, no sabe la edad que tiene, la chica dice “tendrá 50”... mi cmpañero de Casa Velha, Geraldo, dice, ¡No! Por lo menos tiene 70! La cuestión es que, en un pais en el que la esperanza de vida ronda los 40 años... sobrepasar esa edad ya es todo un éxito. Es realmente dificil encontrar personas de edad avanzada. La vida va muy rápido en Mozambique. No tiene el mismo valor que para nosotros. Aquí todo es bastante más relativo. Que un niño muera de diarrea, que la madre o el bebé mueran en el parto, por ejemplo, es algo tristemente frecuente.
El milho llena la barriga, y con agua la infla y te quita la sensación de hambre. Por suerte, en Mozambique, a diferencia de otros paises africanos, es más fácil poder mezclarlo con vegetales o con pequeños peces secos que se venden por todas partes. La carne es otro tema, casi un lujo para la mayoría. Es un país rico en agricultura y pesca donde cada fruta y cada verdura tiene el sabor que le pertoca y eso se palpa en los mercados:
Conglomerados de tenderetes de madera, con caminitos estrechos entre las paradas donde se exhiben las mercancías, se mezclan los olores, los colores, el bullicio de la gente que compra e intercambia. Un submundo repleto de detalles, de los cuales se me escapan mil y más.
Perderse en ellos es divertido e intentar negociar con alguno de los tenderos... con muuucha paciencia, te puede ennseñar bastantes cosas en pocos minutos. Al fin y al cabo, yo soy blanco, y por muy poca pasta que tenga, tendré varias miles de veces más dinero que los habitantes de un bairro en toda su vida.
Os dejo con esta serie de imágenes de milho, si tengo tiempo y conexión, pues voy a tope de trabajo en mi última semana en Mozambique. Para el próximo post colgaré unas imágenes de los mercados en Nampula.
Samuel.
Hola Samuel!
ResponderSuprimirOye pues tu post es muy bueno, las fotos son de muy buena calidad, no solo por la imagen, sino porque consigues captar la acción en el momento.
Actualmente estoy haciendo un proyecto de tesis para titularme en una maestria en diseño industrial, y es precisamente sobre el tema de la harina de maiz, entonces me gustaría saber si puedo usar tus fotos para ilustrar mi trabajo.
saludos y abrazo!
mi correo es omaresau.guzman (@) gmail.com